28 dic 2013

¡Feliz 2014!


Un nuevo año  está por comenzar y con él :
Nuevos sueños.
Nuevas metas.
Nuevas esperanzas...

Sólo trabajando y dando lo mejor de nosotros mismos podremos  convertir nuestros sueños en realidad.
¡Que no perdamos  la esperanza y la voluntad  para concretarlos!

A todos los  amigos de Mi Sala Amarilla les deseo que el 2014 sea un renacer en la vida de cada uno, con salud, amor, trabajo y paz.


(Los invito a hacer  clic en la imagen para brindar)

20 dic 2013

En esta Navidad se necesitan...



En esta Navidad se necesitan...

💙Profetas: Que comuniquen buenas noticias y se hagan presentes en el descampado de la soledad y el sufrimiento de la gente.

💙Pastores: Que sean capaces de dejar “lo suyo”, salir de su conformismo, ponerse en camino para descubrir el Amor en las señales más pequeñas de la vida, y comunicar a los demás lo que han visto y oído.

💙Pañales: Que limpien, cuiden y sirvan, como si no lo hicieran, de manera silenciosa, humilde y gratuita.

💙Pesebres: Que estén siempre disponibles para ofrecer cuanto son y tienen. Y que desde la apertura y la acogida, soporten pacientemente el peso de los demás.

💙Estrellas: Que iluminen y despierten esperanza cuando todo parece perdido, y que señalen caminos que llevan a la salvación y a la vida.

💙Reyes Magos: Que se dejen conducir por la estrella de su Espíritu y, después de la experiencia del encuentro con el Amor, sean capaces de regresar por “otro camino”.

Y vos qué vas a ser: ¿profeta? ¿pastor? ¿pañal? ¿pesebre? ¿estrella? ¿rey mago?


Que la Alegría, la Paz y la Esperanza de esta Navidad 
nos llene el corazón y la vida.

¡¡Les deseo de corazón y con mucho cariño
 una  FELIZ NAVIDAD!!

12 dic 2013

Un cuento para padres y maestros: La pequeña luciérnaga


En un bosque de Tailandia vivía una numerosa familia de luciérnagas. Su casa era el tronco de un enorme árbol lampati, el más viejo de todo el país. Por la noche las luciérnagas salían del árbol para iluminar la noche con su tenue luz, parecían pequeñas estrellas danzantes. Jugaban entre ellas y creaban figuras en el aire, los pocos que podían ver ése espectáculo por algún casual quedaban anonadados ante tal despliegue de belleza y luces. 
Pero no todas las luciérnagas estaban contentas, una de ellas, la más pequeña, se negaba a salir del lampati para volar. Se quería quedar en casa día tras día y pese a que toda su familia la intentaba convencer, ella no quería le dijesen lo que dijesen. 
 Toda su familia se la miraba preocupada, sobre todo sus padres:
- ¿Por qué nuestra hija no vuela con nosotros? Me gustaría que volara con nosotros y no se quedara en casa – decía su madre.
- Tranquila, verás como dentro de poco se le pasa y volará con nosotros – la calmaba su padre.
 
Pero pasaron  los días y la pequeña luciérnaga seguía sin querer salir del árbol lampati.
Una noche, con todas las luciérnagas poblando el cielo nocturno del bosque, su abuela se quedó en el árbol para hablar  con ella. Con su delicada voz le dijo a su nieta:
- ¿Qué te pasa, mi niña? Nos tienes preocupados a todos, ¿Por qué no sales con nosotros por la noche a divertirte volando?
- No me gusta volar – respondió tajante la pequeña
- Somos luciérnagas, es lo que hacemos mejor. ¿No quieres volar mostrando tu luz e iluminando la noche? – le insistió la abuela.
- La verdad es que… Lo que me pasa es que… – comenzó a explicar la pequeña – Tengo vergüenza. No tiene sentido que ilumine nada si la luna ya lo hace. No me podré comparar nunca ella, soy una chispa diminuta a su lado.
 
Su abuela la miraba con ojos enternecidos escuchándola atentamente, cuando su nieta hubo acabado la consoló con una sonrisa que la tranquilizó:
- Niña mía, si salieras con nosotros verías algo que te sorprendería. Hay cosas de la luna que aún no sabes…
- ¿Qué es lo que no sé de la luna que todos sabéis? – preguntó la luciérnaga pequeña con curiosidad.
 
- Pues que la luna no siempre brilla de la misma forma. Depende de la noche brilla entera o la mitad. Incluso hay días que sólo brilla una pequeña parte o se esconde y nos deja todo el trabajo a nosotras las luciérnagas. 
- ¿De veras? ¿Hay días que no sale? – preguntó la pequeña con la boca abierta por la sorpresa.
- Te lo prometo querida nieta – le siguió explicando -.  La luna cambia constantemente.
 
Hay veces que crece y otras que se hace pequeña. Hay noches en que es enorme, de color rojo, y otros días en que se hace invisible y desaparece entre las sombras o detrás de las nubes. En cambio tú, pequeña luciérnaga, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz. 
Y ésa misma noche, la pequeña luciérnaga salió convencida del lampati con toda su familia a iluminar la noche mientras miraba la luna con una sonrisa de oreja a oreja.

Un buen mensaje que como maestros o padres deberíamos darle a los niños:

"Brilla con tu luz. Ve por la vida con paso firme, cree en tus propias ideas, instinto y sensaciones. Escucha los consejos de los demás, pero arriésgate a tomar tu propio camino".

¡¡¡Que cada uno de nosotros pueda brillar con su luz propia!!!


10 dic 2013

Guion para pesebre viviente (Nivel Inicial)


En muchas escuelas parroquiales se realiza  para el cierre del ciclo  escolar un pesebre viviente, haciendo partícipes en algunos casos a las familias para representarlo junto a sus hijos.
A continuación transcribo un  guion apropiado para la comprensión del público infantil, por la sencillez del relato y por la ausencia de diálogos.
Además permite que  pueda destinarse la participación de los niños de jardín en los personajes grupales (animalitos,  ángeles , pastores, aldeanas) dejando el relato y la actuación de personaje central (estrella) y otros importantes como Jesús y María a cargo de maestros, padres y/o alumnos de otros niveles.
Personajes:
Estrella, relator, hormiguitas, vaquitas de San Antonio, pajaritos, conejitos, estrellas, ángeles, pastores, aldeanas.

Guion (obviamente puede ser adaptado y enriquecido con la creatividad de quienes lo preparen).

Estrella: (Entra corriendo) Buenos días (o buenas tardes), qué suerte que llegué. Me invitaron a este encuentro para que les contara una hermosa historia que ocurrió hace muchos, muchos años. Como vengo de un país muy lejano, tuve que viajar mucho. Estoy con ustedes, para recordarles algo que pasó hace mucho, mucho tiempo, pero, como lo que les vengo a contar es cosa de nuestro Padre Dios, también puede ocurrir hoy en cada uno de nuestros corazones.

(A lo largo del desarrollo del relato, la estrella irá buscando a los diferentes personajes que van a participar. En el momento que la estrella va hacia ellos y los conduce al pesebre, se escucha una música de fondo preparada previamente).

Relator: Cierta vez, Dios quiso hacer algo maravilloso. Quiso nacer en medio de los hombres para estar bien cerca nuestro. Para hacer eso, tuvo una idea genial: le pidió a una chica llamada María, que estaba comprometida con un muchacho llamado José, que fuera la mamá de Jesús. Por eso, en un pueblito llamado Belén, en un pesebre, en medio de la noche, se escuchó el llanto de un niño: era Jesús que había nacido.

(Aparecen María, José y Jesús con música de fondo y se ubican en el pesebre)

Relator: ¡Qué fiesta se armó en medio de la noche!
Los primeros en enterarse de que había nacido Jesús, fueron los que estaban más cerca de él, los animalitos que vivían en el pesebre. Sí, porque Jesús nació para todos, para hacer un mundo mejor y para que todas las criaturas, desde las más grandes a las más chiquitas, se alegraran por ello. ¿No me creen? Miren como las hormiguitas y las vaquitas de San Antonio rodean a Jesús para bailar de alegría a su lado.

(La Estrella busca y guía a los animalitos, que pueden ser los nombrados u otros, hasta el pesebre y los ubica).

Relator: Otros animalitos también escucharon el llanto del niño recién nacido y fueron corriendo para ver qué estaba ocurriendo. ¡Qué alegría cuando llegaron! Encontraron a un pequeño bebé en brazos de su madre. Ellos no entendían bien qué estaba pasando, pero pudieron reconocer que algo importante había ocurrido y que querían ser protagonistas de este acontecimiento. Una vaquita, un burro y varios conejitos y pajaritos también querían festejar y manifestar su alegría.

(La estrella lleva a los animales nombrados).

Pero, en el cielo, también se había armado un gran alboroto, una gran fiesta cuando se enteraron de que había nacido el niño Dios. Los ángeles bailaban, cantaban, reían y, como los ángeles son los mensajeros de Dios, fueron por todo el mundo anunciando la gran noticia. Cantaban por los pueblos y ciudades: ¡Estén alegres! ¡Hoy les ha nacido el salvador!

(La estrella da una vuelta con los angelitos hasta que los conduce al pesebre).

El canto de los ángeles llegó hasta unos pastores que estaban cerca cuidando sus ovejas. Ellos estaban despiertos mientras otros dormían y por eso, pudieron escuchar el canto de los ángeles y encontraron al pequeño niño recostado en un pesebre y envuelto en pañales. Algunos fueron con sus bastones y otros alegraron el lugar con sus flautas. María, la mamá de Jesús, contemplaba tanto amor y tanta alegría y guardaba todo eso en su corazón.

(La estrella lleva a los pastores al pesebre).

Pero, los pastores se dieron cuanta que algo les faltaba, las mujeres no se habían enterado de este gran acontecimiento y entonces, le pidieron a la estrella que fuera a buscar a las aldeanas y les dijera que trajeran canastas con frutas y comida porque sabemos, que la comida, nos reúne y nos hace familia.

(La estrella busca a las aldeanas).

Ya está, pensó la estrella, ahora puedo descansar y brillar fuerte sobre el pesebre para que el mundo entero vea la luz que nos trae Jesús. Pero, Dios tenía otro plan. Una luz sola alumbra poco, por eso, envió a muchas otras estrellas para que el mundo vea cuál es el camino hacia Jesús.

(Las otras  estrellas van hasta el pesebre, bailan con la Estrella y se ubican rodeando a los demás niños).

Cada uno de nosotros está llamado a ser luz para que el mundo crea que es posible vivir en el amor.
Ojalá que podamos descubrir la luz que Dios ha puesto en nuestro corazón para hacerla brillar con todas sus fuerzas y alumbrar al mundo.

Repartimos velitas y cantamos un villancico con los niños.

Fuente: María Inés Casalá, publicado en Diálogo 152
http://www.buenasnuevas.com/

Otro posible final

Por eso, esta navidad: (Voces de niños grabados o que lean en el momento y el grupo de niños en la medida que lee abre su cartel en la que está escrito lo mismo que se lee. Los carteles pueden ser manos o corazones que los niños utilicen como si fueran “manoplas”. (*))

 Regalá una sonrisa. 
 Estrechá una mano con ternura. 
 Perdoná una ofensa. 
 Decí una palabra de consuelo. 
 Se solidario con el que menos tiene. 
 Compartí la alegría. 
 Da gracias a Dios por todo lo bueno que has recibido. 
 Pedí perdón 
 Respeta y cuida la vida. 
 Abrile a Jesús tu corazón
♥ Deja que sea tu amigo 
 (Se pueden agregar intenciones según la cantidad de niños invitados a participar) 
 Feliz  Navidad 


(* )Los corazones o manos pueden prepararse en goma eva, cartón o cartulina  y escribirse con fibrones indelebles. Se realizan dos frentes pegados por tres de sus lados y se deja la parte inferior abierta para que los niños introduzcan allí sus manitos para mostrarlos como si fuera una manopla.

 Visto en: http://www.accioncatolica.org.ar/

Algunos temas musicales que sugiero como fondo o para que canten los niños:

Los ángeles del cielo.Villancico

Aquella estrella de allá

En el portal de Belén

Allá en el pesebre

La peregrinación (Infantil)