La Maratón es una campaña nacional en la que se celebra y comparten lecturas. Es un evento simbólico cuyo propósito es concientizar a las comunidades sobre la importancia que tiene la lectura para el desarrollo personal y el crecimiento de las sociedades. Es una convocatoria abierta para que, en un mismo día en todos los rincones de la Argentina, diferentes tipos de instituciones que convocan a niños, niñas y jóvenes organicen gran variedad de actividades y experiencias de lectura.
El lema responde a la capacidad que tiene la literatura de imaginar futuros, inventar mundos, correr los límites de la realidad y ensayar preguntas profundas sobre el tiempo, la vida, el cambio y cómo los seres humanos hacemos y decidimos en el presente nuestro porvenir. Al leer textos que abordan todas estas temáticas e interrogantes, los chicos y las chicas no solo se encuentran con historias: ensayan posibilidades, exploran escenarios, se preguntan por lo que vendrá y por lo que podría ser diferente.
▶Actividad 1 Mundo tentador
Las historias de ciencia ficción son las que nos dejan viajar con la imaginación. Podemos imaginar cómo es el fondo del mar, cómo sería vivir en la Luna o qué hay en el centro de la Tierra. Son lugares donde todavía no estuvimos… y tal vez nunca podamos ir de verdad. Pero cuando escuchamos un cuento, nuestra cabeza puede viajar igual.
Hoy vamos a imaginar un lugar muy especial: La tierra donde crecen los helados. Allí, en vez de árboles con manzanas o naranjas… ¡crecen helados!
Solo tengo algunas imágenes:
Con esta información, imagínense que son los exploradores. En grupos van a escribir cómo es ese lugar.
▶Actividad 2 Ni te imaginás
Hoy les voy a mostrar un libro especial. No tiene palabras, pero cuenta una historia . Es un libro para mirar con mucha atención, para imaginar y para hacerse preguntas. Empieza como un día común en la playa… pero algo raro pasa: aparece un objeto que no debería estar ahí. A partir de ese momento, el mundo parece cambiar y descubrimos que hay cosas que existen aunque no las veamos todos los días.
Vamos a mirarlo juntos, despacio, y después vamos a conversar sobre todo lo que imaginamos. En el libro, un nene encuentra una cámara con fotos de un mundo que casi nadie conoce.
Ahora les propongo que imaginemos que una cámara viajó muy, muy lejos: puede haber ido a Marte, a la Luna o a otro lugar desconocido del espacio.
Elijan una cámara y dibujen las fotografías que cuenten cómo es ese lugar, qué cosas pasan ahí, si hay seres vivos, cómo es el cielo, el suelo o los colores, qué cosas funcionan distinto al mundo conocido.
▶Actividad 3 Lector distraído
Vamos a leer un cuento sobre marcianos. Parece que en la casa de Lucio, un chico como ustedes, un día aparece un marcianito, un habitante de un mundo desconocido. Tienen que estar muy atentos porque yo no traje los anteojos y me puedo equivocar al leer. Si me equivoco, levantan la mano y me corrigen, ¿de acuerdo?
Hace poco apareció un mariano en casa. Vino de otro mundo, un mundo lejano, y lo único seguro es que se quedará para siempre. ¿Por qué? Porque así son las cosas, como dice siempre talá. Y porque nos cae bien, como dice pará. Y por qué, por qué, me pregunto yo. Ahora tendrá que acostumbrarse a nosotros.
Me gusta mirarlo porque es raro y hace cosas sorprendentes. A veces llora tanto que la piel se le pone de color morado… ¿extrañará mucho? Siempre está con las arenas paradas, alerta. Tiene los ojos redondos, muy abiertos. En cambio, cuando se duerme, los cierra. En eso es igual a los rumanos y, que yo sepa, a casi todos los vegetales terrestres.
Habla en un idioma extraño, y está en pleno proceso de crecimiento, dice la abeja, y también mamá. Papá fue más lejos y me aclaró que un día iba a ser tan grande como yo. La verdad, no lo creo. Nos necesita para todo, no sabe hacer nada. No sabe bañarse, por ejemplo. Nunca va a ser grande.
Hay un momento del día en que todo se parece a una fiesta, o a una catástrofe: la hora del año. A veces lo baña mamá, a veces papá. O los dos juntos. La abuela también se acerca y le saca fotos. Hasta yo quiero ver el espectáculo. Es que también soy curioso. Y por las dudas de que alguna vez me tocara a mí bañarlo o tuviéramos que dárselo a otra maravilla, presté atención y armé un instructivo del baño en mi cuaderno de tapas verdes.
Ahora entre todos vamos a marcar las palabras que dije mal y a ver bien cuál era la correcta. Cuidado que hay algunas que son intrusas.
▶Actividad 4 Bajo el mar
Hace muchos años vivió un escritor llamado Julio Verne. Le gustaba imaginar inventos increíbles cuando todavía no existían. Pensó en naves que viajaban al espacio y en barcos que podían ir por debajo del mar. En su libro Veinte mil leguas de viaje submarino, imaginó un submarino muy especial que exploraba las profundidades del océano, un lugar oscuro y misterioso donde viven criaturas sorprendentes. Prepárense para escuchar:
El misterio bajo el mar
Hace mucho tiempo, los barcos que cruzaban el océano empezaron a traer noticias extrañas. En distintos puertos del mundo, los marineros contaban lo mismo: algo enorme se movía bajo el agua. Decían que brillaba en la noche y que golpeaba los barcos con fuerza. La gente tenía miedo.
—Es un monstruo marino —susurraban. Los diarios hablaban del tema. En las ciudades, todos discutían qué podía ser. Entre quienes escuchaban esas historias estaba el profesor Aronnax, un hombre que estudiaba animales y criaturas del mar. Él no quería tener miedo. Quería entender.
—Si existe —decía—, vamos a encontrarlo. Entonces, subió a un barco y emprendió la búsqueda de la criatura misteriosa. Una noche, el mar estaba oscuro y el viento soplaba fuerte. De pronto, una luz atravesó el agua.
—¡Allí! —gritaron. Un golpe sacudió el barco. El profesor cayó al mar. Cuando logró sostenerse, tocó algo duro y frío. No era piel ni escamas. Era metal. Una puerta se abrió lentamente. Un hombre de mirada seria apareció.
—No teman —dijo—. Están a bordo del Nautilus. Yo soy el capitán Nemo. Así descubrieron que el “monstruo” no era un animal, sino un submarino que viajaba bajo el mar. Durante días y días navegaron por las profundidades. Vieron peces que brillaban como lámparas, bosques de algas que parecían árboles y hasta ciudades hundidas en el fondo del océano. Pero también hubo peligros: tormentas que agitaban el agua, hielos que atrapaban al submarino y un pulpo gigante que intentó sujetarlo con sus brazos largos. El capitán Nemo casi nunca hablaba de su vida en la superficie. Prefería el silencio del mar.
—Aquí abajo soy libre —decía. Con el tiempo, el profesor empezó a extrañar el cielo, el sol y la tierra firme y comprendió que el Nautilus no pensaba regresar. Una noche, mientras el submarino atravesaba un mar agitado y un gran remolino movía las aguas, el profesor y sus compañeros tomaron una decisión.
—Es ahora —susurraron. Aprovechando la confusión, escaparon en una pequeña embarcación. El mar los arrastró lejos… lejos del Nautilus. Cuando despertaron, estaban a salvo en tierra. Nunca volvieron a ver al capitán Nemo ni a su misterioso submarino.
Acá tengo una página del cuaderno del profesor Aronnax. Allí escribió que, en un momento del viaje, el Nautilus se encontró con una criatura muy, muy extraña del fondo del mar. Yo les voy a leer lo que el profesor alcanzó a anotar en su cuaderno. Mientras escuchan, ustedes van a imaginar cómo es esa criatura. Después, cada uno la va a dibujar. Pueden dibujar o escribir, hacer flechas que señalen las partes (por ejemplo: “ojos”, “tentáculos”, “cola”), lo que ustedes quieran.
¿Cómo serán los marcianos?
Ver todas ilustraciones de esta poesía en la web del autor: El Jardín de Douglas
▶Posibles actividades:
Luego de leer el poema "¿Cómo serán los marcianos? " abrir un espacio de debate con los niños:
-¿Qué son los marcianos?, ¿cómo piensa el autor que pueden ser los marcianos?
-¿Cómo camina un marciano?: Douglas juega con las características físicas (pesados, livianos, gordos, flacos). Se puede hacer un juego de expresión corporal donde los niños deban desplazarse por el aula según las consignas del poema: "Ahora somos marcianos livianos que flotan", "Ahora somos marcianos pesados"
¿Ustedes cómo se imaginan a los marcianos? ¿Serán buenos o malos?
Invitamos a dibujar un marciano y describirlo. La maestra escribe lo dictado por cada niño.
Los marcianos
Yo conozco bien a los marcianos.
es que no planean invadir la Tierra.
Los marcianos son gordos a lunares, como
las pelotas para jugar en la playa...
...y también son flaquitos, con escamas
de color verde-azulado.
En realidad, los marcianos tienen cualquier
forma, y los hay de todos los colores.
Los marcianos son muy diferentes entre sí.
No existen dos marcianos iguales, ni siquiera
cuando son hermanos gemelos.
Los marcianos se diferencian de las marcianas
porque sólo las marcianas tienen
las pestañas largas.
Las marcianas no usan tacones altos.
En vez, se pintan las uñas de los pies
con todos los colores del arco iris.
(¡Y el arco iris marciano tiene cientos
de colores!)
Los marcianos también se pintan la uñas, pero
de un solo color.
Los marcianos y las marcianas cantan bien.
Lo hacen con las cornetitas que tienen
por trompa.
Si un marciano tiene varias cornetitas, puede
cantar a dos y tres voces.
Y también puede conversar con él mismo
cuando está aburrido.
Pero lo que ellos prefieren es improvisar.
Y jamás graban su música. Para los marcianos
cantar es tan natural como respirar. Y no
tiene sentido hacer un disco con la respiración,
¿verdad?
Los marcianos son muy inteligentes, por eso
pasan la mayor parte del día jugando.
Su juego favorito es imaginar cosas y hacer
que se vuelvan realidad. Pueden inventar
una pelota cuadrada o un dado triangular.
También pueden hacer agua seca para llevar
en el bolsillo sin mojarse, y nubes perfumadas
con aroma a fresa.
Cuando un marciano se enoja se pone morado
como un venusino.
Entonces, es casi imposible distinguir a un
marciano enojado de un venusino, salvo porque
los venusinos tienen muy buen humor y nunca
se enojan.
La bebida que más les gusta a los marcianos
es una gaseosa de metal líquido, plateada
y brillante, con sabor a fresa (como el aroma
de las nubes), que ellos beben con sorbetes
especiales para no quemarse los labios.
Y su comida preferida: un sandwich de diez
pisos, sin relleno, que siempre dejan
a medio comer.
A los marcianos les encanta salir a pasear
con sus mascotas: el perro todo cola
de Plutón...
...la pulga patona de Júpiter; o el elefante
enano de Mercurio.
Cada vez que le tomo la foto a un marciano,
el rollo se vela y sólo queda un borrón
de colores...
... o la foto sale nítida, pero el marciano
se esconde detrás de un árbol. Así que
no le tomo más fotos a los marcianos.
Si quiero el retrato de un marciano,
hago un dibujo como éste.
Por último: los marcianos son pacíficos
y amigables (y no planean invadir la Tierra).
Lo sé porque yo conozco bien a los marcianos...
¡Yo también soy un marciano!
Ver todas ilustraciones que acompañan este texto en la web del autor: El Jardín de Douglas
▶Posibles actividades:Luego de escuchar "Los marcianos" jugamos a inventar cosas para los marcianos:
-Una receta de comida marciana . ¿De qué ingredientes locos estaría hecha? (Ej: "Sopa de tornillos", "Helado de pasto".
Escribir los ingredientes y pasos para su elaboración.
-Un juguete o mascota para los marcianitos. Cada niño puede modelarlo con masa o plastilina incorporando otros elementos como palitos, ojos movibles, ramitas secas, fideos tirabuzón, tapitas de gaseosa , botones para sumar detalles. Le inventarán un nombre y lo escribirán o le dictarán al docente para hacer un cartel a cada juguete inventado.
Recordamos que Douglas Wright dice que a los marcianos no se les pueden sacar fotos porque salen borrosas, así que hay que dibujarlos. Invitamos a los niños a dibujar retratos de los monstruos. Pueden usar cartulinas negras de soporte para que dibujen por ejemplo con témperas flúor, tizas mojadas en agua con azúcar (para que resalten más).
Luego en cada retrato la docente anota lo que los niños dicten respondiendo a: ¿Qué come este monstruo? ¿A qué le teme? ¿Cuál es su juego favorito?














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