Los Reyes Magos son verdad (Cuento)

Collage Mariacininha Gonçalves

Papá Noel , Los Reyes Magos... ¿Es bueno crear esa ilusión en los niños? ¿Cuándo contarles la verdad? Aunque las fantasías cumplen una importante función durante la niñez, existen discrepancias acerca de si hay que alimentarlas o no.
Si bien los niños tienen derecho a creer en esa magia llega un día que comienzan a razonar y preguntar...

Para Stoika, una de las fundadoras de la Escuela para Padres de La Plata, ese momento tendría lugar entre los seis y siete años de edad porque “es ahí cuando, al empezar a leer y escribir, los chicos entran en una etapa de mayor razonamiento e indagación”.

 Con todo, asegura la psicóloga, decir la verdad no implica necesariamente poner fin al juego y la ilusión. “Uno puede explicarles que si bien Papá Noel y los Reyes Magos no son personas reales son parte de una tradición; que a través de ellos los padres expresan el deseo de cumplirle los deseos a sus hijos; y que, aún cuando no sean personas reales, uno puede seguir jugando a escribirles una carta y disfrutar con la expectativa de los que nos van a traer”.

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Este relato puede ayudar a los padres y madres a explicar a los niños la tradición de los regalos en estas fechas sin destrozar totalmente su ilusión.
Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz baja, como con miedo, le dijo:
- ¿Papá?
- Sí, hija, contame
- Quiero que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido-
Es que... -titubeó Blanca
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que lo miraba igualmente.
- Mis amigas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
 - ¿Y vos qué crees, hija?
- Yo no sé papá, que sí y que no. Por un lado me parece que sí, que existen porque vos no me engañás; pero, como mis amigas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-.Era verdad! ¡Me habían engañado!- No, mirá, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen.
- Entonces no lo entiendo papá.
- Bueno, sentate Blanquita y escuchá esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla.
 - Blanca se sentó ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

 Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una estrella, se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

- ¡Uy, sí! –dijo Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito…

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el Portal:

- Son muy buenos, queridos Reyes Magos, y les agradezco todos estos regalos. Voy a ayudarlos a realizar ese hermoso sueño. Díganme: ¿qué necesitan para poder llevar regalos a todos los niños?

- ¡Oh! necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño; ellos podrían llevar al mismo tiempo uno para cada casa, y así nuestros regalos llegarían a manos de cada niño, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

- No se preocupen, -dijo el Niño-. Yo les voy a dar uno para cada niño.

- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes.

- Diganme, ¿no es verdad que los pajes que les gustaría tener deben querer mucho a los niños?

- Sí, claro, eso es fundamental -

 - Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

- Sí, sí, claro. Y en eso si, exigiríamos a un paje que conociera sus deseos.

- Pues díganme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a escuchar:

- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO ordeno que en cada Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte, regalen a sus hijos los regalos que deseen.



12 comentarios :

  1. Una gran entrada, muchas gracias por compartir. Un abrazo grande. :)

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    1. Gracias a vos Isabel por pasar a leer.
      Besos

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  2. Me parece estupenda esta manera de tratar el tema.. A mí en clase me preguntan algunos niños ( tienen entre 7 y 8 años) y yo siempre intento conservar la ilusión hasta donde pùedo, pero esta historia me parece fantástica para seguirla manteniendo viva y a la vez respetando la realidad. Muchas gracias, y que te traigan esta noche muchas cosas buenas. Te las mereces. Un abrazo.

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    1. Gracias Pilar!! Sigamos manteniendo la ilusión!!Los reyes también se van a portar muy bien con vos, saben cuanto lo merecés.
      Un beso grande

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  3. ¡Me encanta la historia! No hay nada más bonito en el mundo que favorecer la ilusión, tanto en los peques como en los que no lo somos tanto. Al leer esta historia me he mecionado e ilusionado. Gracias por compartir Sandra. Un besito.

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    1. Gracias Lola por tu emoción, se nota que no abandonaste a tu niña interior.Que los reyes te sigan regalando su magia.
      Un beso grande.

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  4. Hermoso y tierno!
    Que tengas en Feliz Día de Reyes, querida Sandra Luz.
    Abrazos.

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    1. Gracias e igualmente Adri!! Ya puse mis zapatitos y vos?
      Besos

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  5. Linda historia....

    Luz y paz para ti en 2015 y en cada día de tu vida

    Abrazos

    Isaac

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  6. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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    1. Perdón Ana!!!Sin querer borré tu comentario desde mi celular.Un beso grande.

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  7. Muy bonito, y Blanca me gusta mucho....
    Voy poco a poco buscando cosas...... tienes mucho y tengo poco tiempo....
    Un besico.

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