19 oct 2010

Un cuento para padres: El ratoncito Pérez


Papá Noel, Los Reyes Magos, El Ratón Pérez...¿Es bueno crear esa ilusión en los niños?¿Cuándo contarles la verdad? Los niños tienen derecho a creer en esa magia hasta que llega un día que comienzan a razonar y preguntar...
Este cuento de Elaine Decker puede servirnos para la reflexión y el debate:


Sostuvo la pequeña almohada de paño rojo y señaló su bolsillo, que tenía una moneda de veinticinco centavos, en lugar de un diente.

- ¡Mira mamá! Mira lo que me trajo el ratoncito Pérez. ¡Veinticinco centavos! Compartí su entusiasmo y hablamos por unos minutos sobre como utilizaría su nueva riqueza. Regresé a mis tareas en la cocina, y él se quedó en silencio, pensativo.

-Mamá -dudó-, ¿hay de verdad un ratoncito Pérez, o fuiste tú la que puso este dinero en mi almohada y te llevaste el diente?

Por supuesto, sabía que tendría que responder a éstas preguntas, pero a pesar de los siete años de preparación, en realidad no había pensado en una respuesta adecuada.

Traté de ganar tiempo preguntando: - ¿Qué piensas tú, Simón?
-Puede ser cualquiera de las dos cosas -razonó-. Parece como algo que tú harías, pero sé que algunas cosas son mágicas también.

- ¿Qué te gustaría pensar? -continué, sin saber si iba a romperle el corazón o no. - En realidad no importa - dijo con seguridad-. Me gusta de las dos formas .Si hay un ratoncito Pérez, eso es emocionante, y si eres tú, también es bastante lindo.
Saqué la conclusión de que no generaría ninguna decepción con mi respuesta, de modo que confesé que era la benefactora y él sonrió satisfecho.
Luego le advertí que no dijera nada a su hermano menor.
Le expliqué: -Todos los niños tienen derecho a creer en la magia hasta que están listos para hacer la pregunta que hiciste hoy.
¿Lo entiendes? - Sí -dijo asintiendo. Estaba orgulloso del papel de hermano mayor, y supe que nunca arruinaría nada intencionalmente. Consideré el asunto terminado, pero él seguía dando vueltas en la cocina.

- ¿Hay algo más Simón? -le pregunté.
- Una sola pregunta, mamá. ¿Papá lo sabe?

15 oct 2010

Texto para el día de la madre

¿Quién es mamá?
tarjeta y mensaje día de la madre

Mamá es esa señora que lleva en la cartera un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.

 Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

 Mamá es esa malabarista que pone el lavarropas con la campera puesta mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con el mentón  y apartándome del tacho de basura con el pie.

 Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.
 
Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.

Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.

 Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la peluquería.


 Mamá es ese cuentacuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí.

 Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonteras que quedaban en la heladera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cena.

Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta y lo que tiene que hacer.

 Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.

Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito.

Mamá es esa payasa que hace que me muera de risa con solo mover la cara.

Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me hice pis, darme jarabe para la tos, un poco de agua, taparme, todo a oscuras y sin despertarme.

¿La ves? Es aquélla, la más linda, la que sonríe, esa es mi MAMÁ!!!



Texto de autor desconocido.


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8 oct 2010

Estas manos chiquitas


Estas manos
tan chiquitas ahora
que recién se lanzan a la vida,
necesitan que tu mano las aferre
pues se sienten temerosas todavía.

Estas manos
tan chiquitas ahora,
poco a poco ganarán seguridad,
se irán soltando despacito
y ellas mismas los escombros del camino sacarán.

Estas manos
tan chiquitas ahora,
se harán fuertes, se pondrán a construir,
las encontrarás abiertas muchas veces
tendidas al amigo, dispuestas a servir.

Pero otras veces, estas manos,
tan chiquitas ahora
serán puños levantados hacia el cielo,
dispuestos a defender la causa justa
la que tú les inculcaste de pequeños.

Estas manos,
tan chiquitas ahora,
se harán de hombre y de mujer,
y tal vez la vida les regale
otras manos chiquitas por crecer.

Ojalá que estas manos,
tan chiquitas ahora,
al final de tu camino te sostengan
y devuelvan a tu mano temblorosa
el calor que tu les diste de pequeñas.

Mónica Tirabasso

En el mes de la familia ,buscando recursos para los festejos que se realizan en los Jardines de Infantes, encontré esta poesía que podría utilizarse para confeccionar una tarjeta ilustrada con la impresión de manos de cada niño.


3 oct 2010

Kospi. El origen de las flores.

KOSPI(1)

Hace mucho, muchísimo tiempo, las plantas aún no tenían flores. En ese entonces vivía en el sur una bella niña tehuelche[2] llamada Kospi, de suaves cabellos y dulces ojos negros. Una tarde de tormenta, cuando el fulgor del relámpago iluminaba todos los rincones de la tierra, Karut (el trueno), la contempló asomada a la entrada del Kau (toldo) de sus padres.

La vio tan hermosa, que a pesar de que él era rústico, hosco y bruto, se enamoró locamente de ella. Ante el temor de que la linda niña lo rechazara, la raptó y huyó lejos, retumbando sobre el cielo, hasta desaparecer de la vista de los aterrados padres de la chica. Al llegar a la alta y nevada cordillera, la escondió en el fondo de un glaciar. Encerrada allí, fue tanto el dolor y la pena que sintió que de a poco fue enfriándose hasta que se convirtió en un témpano de hielo, fundiéndose con el resto del glaciar.

Tiempo después, Karut quiso visitarla y al comprobar su desaparición, se enfureció terriblemente lanzando bramidos de desesperación. Tanto ruido rodó hasta el océano y atrajo muchas nubes que empezaron a llover y llover sobre el glaciar hasta derretirlo completamente. Así, Kospi se transformó en agua y corrió de prisa montaña abajo en torrente impetuoso. Luego se deslizó por los verdes valles y empapó la tierra.

Al llegar la primavera, su corazón sintió ansias de ver la luz, de sentir la cálida caricia del viento y de extasiarse contemplando el cielo estrellado por las noches. Trepó despacio por la raíz y tallo de las plantas y asomó su preciosa cabecita en las puntas de las ramas, bajo la forma de coloridos pétalos. Habían nacido las flores. Entonces todo fue más alegre y bello en el mundo. Por ese motivo es que los tehuelches llamaron Kospi a los pétalos de las flores.


[1] En lengua Tsoneka o tehuelche se le denomina Kospi a los pétalos de las flores.
[2] Dice la leyenda “... Kospi empleaba el tiempo en las tareas propias de la mujer Tsoneka, coser quillangos, pintarlos, preparar pinturas, tejer mantas...”.
Encontrarán el relato de esta leyenda editada en vídeo, en el siguiente link:  https://salaamarilla2009.blogspot.com/2018/09/como-nacieron-las-floresleyenda.html
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