2 dic 2018

Leyenda del bambú japonés. Reflexión para maestros.



Es época de evaluación y  balance en la escuela ,  la formulación de planteos sobre las metas cumplidas, la frustración por lo no alcanzado... A los maestros nos resulta difícil conocer hasta dónde llegará nuestra influencia en cada niño y en cada niña. Especialmente a los que  trabajamos con edades tempranas , sembrando a ciegas-pero con amor , paciencia y esperanza- esas pequeñas semillas, aunque no alcancemos a verlas florecer.
Este relato quizás nos de una respuesta...

La Leyenda del bambú japonés
Por Elena Santa Cruz

Dicen que el bambú japonés tiene un modo muy particular de crecer. Una vez que siembras la semilla, te preocupas por cuidarla y regarla, pero aparentemente nada sucede. Pasan los primeros meses y a la vista no crece. Es más, nada se hará visible durante los siete primeros años.

Esto hace que, quien lo siembra por primera vez, crea que todo es un esfuerzo perdido. Pero algo maravilloso está por suceder durante el séptimo año.

En solo seis semanas, la planta de bambú crece increíblemente…

Aparentemente de un día para el otro crece más de 30 metros.

La pregunta inmediata es: ¿tardó solo seis semanas en crecer? No, en realidad se preparó siete años para dar el gran salto, gracias a la paciencia y a la esperanza de quien la cuidó.

Durante los primeros años, la plantita de bambú estaba creando sus fuertes raíces que le permitirían sostener lo “inmenso” que estaba por venir.

Así trabajamos los docentes, año tras año, muchas veces sin saber si aquello que hemos entregado ayudará a crecer a ese niño o a esa niña. Pero la vida y las historias nos muestran que cada acto de amor y cada entrega ayudan a fortalecer las raíces que sostendrán un futuro enorme pero que comenzó allí: en los siete primeros años.

Cuando sintamos desaliento, cuando estemos muy cansados, cuando no veamos aparentemente resultados en la tarea, solo pensemos que estamos echando raíces, porque nuestro bambú las necesita para llegar muy alto.


12 comentarios:

  1. Qué bonitas historias cuentas, Sandra. Mil besos.

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  2. ¡Qué bonita leyenda!
    Me ha encantado. Sigue plantando semillas Sandra, seguro que con el tiempo crecerán fuertes y sanos bambús.
    Un abrazo.

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    1. ¡Mil gracias Marisa! Nunca hay que perder las esperanzas.
      Besitos.

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  3. Muchas gracias, Sandra; es una leyenda preciosa y muy significativa en nuestro trabajo.
    Feliz semana.
    Una abrazo cariñoso.

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    1. Me alegra Anabel que te haya gustado.
      Buena semana.
      Muchos cariños.

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  4. ¡Ay, qué bonita leyenda!Me encanta Sandra. Gracias por compartir.

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  5. Hermosa leyenda y con una gran enseñanza.
    Gracias por todo lo compartido querida Sandra.
    Te dejo un abrazo inmenso y mis mejores deseos para las próximas fiestas.
    Hasta el año que viene!

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    1. Hasta el año que viene querida Adri. Gracias por tu grata presencia en mi salita amarilla.
      Muchas felicidades.
      Un abrazo enorme.

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  6. Seguro, los docentes siempre estamos echando raíces. Para grandes éxitos.
    Saludos.

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  7. Hermosas y ciertas palabras, en especial para mostrar que los niños no solo crecen con lo que aprendieron con su maestra jardinera sino que tambien con lo que cada docente de primaria aporta. Aveces nos sentimos cansadas escuchar que el jardín no fue bueno cuando un alumno en primaria no anda bien. Gracias por tan bello relato.

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