(Cuento popular de autoría anónima, adaptado por diversos autores como Jorge Bucay)
Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron.
El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente había dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.
Pero cuando el rey observó cuidadosamente, él miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido...
¿Paz perfecta...?
¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?
El Rey escogió la segunda.
¿Sabes por qué?
"Porque", explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz".
Este relato nos invita a reflexionar sobre el significado de la paz.
¿Crees que existe la paz perfecta? ¿Dónde?
¿Cómo habrías representado tú la paz?
¿Crees que es lo mismo “la paz es estar en un lugar tranquilo” que “la paz es estar tranquilos en cualquier lugar”?
Esa paz que ansiamos no significa permanecer en un lugar ajeno a los problemas. Más bien, consiste en encontrar la forma de mantenernos en calma a pesar de las perturbaciones.
La paz no está a nuestro alrededor, sino dentro de nosotros. Por eso, la paz perfecta es aquella que consigue mantenerse firme a pesar de todo lo que le rodea: debemos aprender a dominar las emociones, a encontrar su equilibrio.
Propuesta para abordar en el aula:
1) Leer el relato y comentarlo dentro de la clase.
2) Mostrar dos o varias pinturas en las que se presenten situaciones similares a las del texto y reflexionar conjuntamente sobre cuál es la que refleja la paz.
3) Solicitar a los estudiantes que igualmente elaboren pinturas que representen para ellos la paz perfecta. Luego se podría hacer un intercambio con las diferentes propuestas presentadas.




Hola Sandra Luz , enhorabuena de nuevo por todo tu blog, no sé de dónde sacas tantas ideas y tiempo para buscarlas. He copiado este cuento en mi blog , para que lo lean los niños, bueno yo y/o los padres con ellos.Muchos besos.
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